
Cinco gitanas hablan a los gritos, en un colectivo casi desierto. Me limito a disfrutar el espectáculo y sigo de largo.
libros, películas, palabras ajenas, inseguridades extremas, cinismo ilustrado.

Carlos me manda un sms, bien temprano y me dice:
Preserva la propiedad… Ve a misa y reza por tus pecados. ¡Feliz domingo! Hay una mujer que espera el si y formar una familia. Los hijos dan sentido; no seas ateo y afloja o sino… tendrás rugby todos los sábados con chongos…”

“Ese proyecto es loco, puesto que lo imaginario es precisamente definido por su coalescencia (su engrudo), o todavía más: su poder de impregnación: nada, de la imagen, puede ser olvidado; una memoria extenuante impide abandonar a voluntad el amor, en suma, habitarlo sabiamente, razonablemente. Puedo muy bien imaginar procedimientos para obtener la circunscripción de mis placeres (convertir la escasez de frecuentación en lujo de la relación, a la manera epicúrea; o, más aún, considerar al otro como perdido, y por lo tanto experimentar, cada vez que el vuelve, el alivio de una resurrección), pero es un vano trabajo: la miseria amorosa es indisoluble; se debe sufrir o salirse: arreglar es imposible (el amor no es didáctico ni reformista). "
Roland Barthes " Circunscribir"